La producción mexicana de cacahuate alcanzó 86,555 toneladas en 2025, un crecimiento de 23.3% frente al año anterior, informó la Secretaría de Agricultura el 13 de octubre. El balance recién divulgado muestra una recuperación del cultivo; las cifras corresponden al cierre de 2025 y no constituyen una estimación de la cosecha de 2026.
El valor de la producción llegó a 1,347 millones de pesos, 27.6% más que en 2024. Chihuahua, Sinaloa y Chiapas aportaron conjuntamente 56.6% del volumen nacional, dentro de un mapa productivo que abarcó 24 entidades.

También mejoró el rendimiento promedio: pasó de 1.75 a 2.07 toneladas por hectárea. Ese indicador permite observar cuánto producto se obtiene por unidad de superficie y complementa la lectura del crecimiento total de la cosecha.
Un mercado que también compra en el exterior
El avance productivo convive con una demanda que se abastece mediante comercio internacional. Data México, plataforma de la Secretaría de Economía, registra que en julio de 2026 las compras externas de cacahuates sin tostar ni cocinar, sin cáscara o quebrantados, sumaron 21.5 millones de dólares. Las ventas al exterior de esa misma categoría fueron de 227,000 dólares.
Se trata de una categoría comercial específica y de un solo mes. Esos valores no representan todo el mercado del cacahuate ni deben compararse directamente con el valor anual de la cosecha nacional, expresado en pesos. Sí permiten identificar la importancia de las importaciones en una parte de la cadena.
Desde otra perspectiva, el Servicio Agrícola Exterior del Departamento de Agricultura de Estados Unidos analizó este mercado en su informe anual del 31 de marzo de 2026. El documento identifica a la industria de botanas como el principal motor del consumo mexicano y señala que sólo una proporción pequeña se destina a la extracción de aceite.
El informe distingue además dos circuitos de venta: el cacahuate con cáscara, ligado especialmente a las celebraciones de diciembre, y el descascarado, presente durante el año en comercios y puntos de venta de alimentos. Esta diferencia ayuda a entender por qué una cosecha mayor puede tener destinos comerciales distintos.
Qué permite concluir el balance
El análisis estadounidense también advierte sobre costos de insumos, competencia de producto importado y uso limitado de semillas mejoradas. Son factores que deben considerarse al evaluar las perspectivas del cultivo, junto con el resultado mexicano recién publicado.
El aumento del volumen y del valor nacional no permite deducir por sí solo cuánto ganó cada productor. Para conocer ese resultado hacen falta precios efectivamente recibidos y costos de cada explotación. El dato de 2025 ofrece una referencia para seguir la cadena; la evolución de 2026 requerirá su propio cierre estadístico.
Fuentes
Agricultura: balance de 2025, publicado el 13 de octubre de 2026; Data México: comercio de julio de 2026; USDA/FAS: informe del 31 de marzo de 2026, páginas 13–15.